Con mano izquierda.

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Lugar: Galiza, Spain

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jueves 12 de noviembre de 2009

La Iglesia amenaza.

Después de meses sin escribir una línea en este blog, hoy vuelvo a hacerlo motivado por aquellos a quienes dediqué el último artículo publicado.

De nuevo, el portavoz de la conferencia episcopal vierte sus amenazas contra los fieles, tratando de hacer política por la vía que siempre ha sabido: la imposición.

En este caso se trata de la reforma de la ley del aborto. Según Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de la Iglesia Católica en España, todas aquellas personas que defienden la reforma de la ley, deben ser excomulgadas, esto es, expulsadas de la Iglesia Católica.

Estas amenazas tan contundentes, me llevan a plantearme ciertos interrogantes:

- ¿Qué clase de autoridad moral tiene una institución cuya historia, desde su nacimiento 20 siglos atrás, ha sido siempre escrita a base de crímenes espantosos, asesinatos brutales, torturas inhumanas, manipulaciones en pos único del poder, etc...? Personalmente, no creo que alguien con su historial -por más que intenten lavar su imagen- esté en situación de dar a nadie lecciones de moral.

- Al preguntar a un alto cargo de la Iglesia Católica española el motivo de que los abortos no les molestasen en época de Aznar, y sí ahora, éste respondió, muy convencido, que resulta que en los tiempos de Aznar, no se había producido reforma de ley, y es ahora, esta reforma, la que les hace tener que movilizarse para impedirlo.
Se definen solos: ¡Resulta que los 650.000 abortos legales que se practicaron durante el gobierno del pepé no importaban! De lo que se deduce que la supuesta "defensa de la vida", término que tan repetidamente esgrimen, les importa bien poco, y que, una vez más, se trata sólo de hacer política engañando a la gente y haciéndolo pasar por otra cosa, ya sea ética, moral, religión.... volvemos al engaño (atentado contra el octavo mandamiento de la Ley de Dios).

- ¿De verdad van a excomulgar a todos los que defendemos la reforma de la ley, o el derecho de la mujer a tomar decisiones sobre su vida? Yo creo que no. Obviamente, a la Iglesia no le vendría bien, -como a ningún tipo de organización, de la índole que fuere- perder repentinamente un elevadísimo número de afiliados. Es ahí donde radica el problema: La mayoría de los españoles somos afiliados forzosos a la Iglesia Católica desde el mismo momento de nuestro bautismo. Desde entonces entramos a formar parte legal de la institución. Figuramos en sus archivos como uno más de los miembros que engrosan sus filas, eso sí, sin haberlo solicitado. Obviamente, el elevado número de afiliados con que cuenta la Iglesia Católica, es una de sus grandes bazas para conseguir subvenciones públicas, concesiones políticas, etc. De ese modo, se estima que la contribución del Estado Español a la Iglesia Católica ronda los 6.000 millones de euros anuales. ¿Cree alguien que los órganos eclesiásticos permitirían que de pronto millones de personas dejasen de respaldar y formar parte de su negocio? Francamente, yo no lo creo.

Pues bien, so pena de ser excomulgado, manifiesto mi apoyo a que las mujeres puedan decidir por sí mismas sobre su futuro.
Manifiesto que creo que la decisión de abortar no es trivial, ni grata para nadie, de modo que las mujeres que se decidan interrumpir su embarazo merecen todo el apoyo y comprensión posible, y no la criminalización a la que pretenden someterles la derecha y la Iglesia.
Que considero infinitamente mejor que una mujer que así lo desea, pueda interrumpir su embarazo en condiciones dignas y seguras, que no tener que recurrir a clínicas clandestinas o métodos tradicionales que pongan en peligro su vida.
Que la interrupción de un embarazo no puede ni debe constituir un delito para la mujer que así decida hacerlo.
Que es necesaria una mejora en la educación sexual, como medida preventiva a embarazos no deseados, algo a lo que, por supuesto, también se opone la Iglesia Católica.
Que la citada ley, es un avance en cuestión de derechos y garantías sociales. Profundiza en un derecho, y no en una imposición, como algunos pretenden hacer creer.

Tras todas estas manifestaciones públicas, me considero total merecedor de la excomunión, que, como decía líneas arriba, no es otra cosa que la salida de la Iglesia Católica, lo que no está en ningun caso reñido con ser cristiano, o creyente de cualquier otra fe.

Pero como se deduce que no me van a eliminar de sus archivos, adelanto, públicamente, que a partir de hoy mismo me pondré a trabajar para exigir que se elimine mi nombre de los archivos eclesiásticos. Os animo a los que estéis de acuerdo a que hagáis lo mismo.

A los que no estén de acuerdo con ello, no los condeno a nada ni los amenazo: estoy a punto de dejar de "ser católico".

miércoles 11 de marzo de 2009

San Agustín y la Conferencia Episcopal

Allá por el siglo V de nuestra era, San Agustín se basó en una idea del escritor donatista Tyconio para desarrollar su genial obra "Ciudad de Dios". En esta obra, que pasa por ser uno de los más importantes escritos para la fe cristiana, se afirma la existencia de dos ciudades: la ciudad de Dios, la de los puros; y la ciudad terrenal, identificada con la mítica Babilonia como símbolo del pecado, que encuentra su manifestación más desarrollada en los dos imperios mundiales, el asirio y el romano, "frente a los cuales todos los demás reinos no son sino satélites".

Decía además San Agustín que, la Iglesia, no sólo no representaba per se a la Ciudad de Dios, sino que, en la santa institución, existían tanto representantes de dicha ciudad, como de la terrenal, o sea, ángeles y demonios.

Recurro a uno de los más importantes padres de la Iglesia para dejar una pregunta abierta:

¿A qué bando pertenecerían, a los ojos de San Agustín de Hipona, los obispos de la Conferencia Episcopal, que han puesto su más conocido medio de comunicación al servicio de la infamia, de la difamación, de la crispación, del odio ente hermanos, del rencor...?

Al parecer, ante la ley del hombre, el hecho de que desde determinados medios de comunicación se hagan llamamientos golpistas, se trate sistemáticamente de fomentar el odio entre conciudadanos, se haga apología de la insumisión fiscal, etc., son hechos que no merecen la más mínima reprobación.

Hace unos días, tuve el error de sintonizar la emisora a la que me refiero, y algún instinto un tanto masoquista me hizo escuchar durante unos minutos las barbaridades que se vertían por medio de las ondas. De entre las muchas joyas que se dijeron, me sorprendieron especialmente dos ideas:

La primera consistía en un llamamiento ciudadano para que los contribuyentes se negasen a pagar impuestos. He de decir que en esta emisora, a diferencia de cualquiera "normal", -y digo "normal", independientemente de las ideas que se defiendan en unas u otras,- acostumbran a realizar "debates" en los que lo único que parece enfrentar a los participantes, es una lucha por demostrar quién es el más radical en sus postulados. Por tanto, considero que lo que tratan de hacer, no son debates, sino adoctrinamientos. De modo que todos los participantes se manifestaron completamente de acuerdo, y aún entusiasmados, ante esta idea.

No voy a entrar en lo correcto o no, desde el punto de vista mediático o incluso político de realizar este llamamiento, sino que seguiré por la vía religiosa (al clero lo que es del clero). Y no se me ocurre mejor lección cristiana para la ocasión, que la que nos enseña que Jesús predicaba con el ejemplo. Me gustaría que todos aquellos tertulianos, pagados con el dinero de los fieles y del Estado -recaudados con los mismos impuestos que pretenden incitar a no pagar- dejasen por una vez a un lado su cinismo, y cumpliesen con lo que predican. Que predicasen con el ejemplo. Que se nieguen a pagar sus impuestos. Y que la ley les castigue por su falta, al igual que Cristo fue castigado por desafiar al orden establecido en su tiempo.

Pero no. En lugar de eso, llaman a sus oyentes para que asuman una actitud para la cual ellos son demasiado cobardes. Que sean los oyentes los que cometan una falta, y que sean los oyentes los que paguen por ello, los sancionados por hacer algo para lo que sus instigadores no tuvieron lo que hay que tener para hacer. Tal es el grado de vileza y cobardía de esta gentuza infame.

Como decía, prefiero analizar los hechos únicamente desde un punto de vista religioso. Por eso me abstendré de hacer reflexiones legales o políticas. Tampoco me preguntaré qué ocurriría si en una emisora de radio modesta, a algún locutor incauto se le ocurre lanzar una propuesta a sus oyentes para que se salten los semáforos en rojo y hagan caso omiso de las señales de tráfico. No me preguntaré cuánto tardaría el insensato en recibir noticias de algún representante de la ley... Ni me preguntaré por qué ante un delito similar, otros salen indemnes.

En segundo lugar, la idea que más me ha sorprendido escuchar en un medio de comunicación de un país supuestamente civilizado, supuestamente democrático y supuestamente en pleno s. XXI, es que la situación económica que vivimos, no es sino el culmen de 30 años de decadencia -en clara alusión a la etapa democrática- y que tendríamos que volver a lo de antes, a los buenos tiempos -en clara alusión al franquismo-.

No voy a entrar a valorar estas descabelladas, absurdas, ridículas y repugnantes afirmaciones. Me voy a limitar a permitirme una licencia que espero mis lectores sepan disculpar:

Ustedes, no sólo son unos pésimos cristianos. Tampoco simplemente unos antidemócratas. Ni tampoco unos meros cobardes.

Ustedes son unos auténticos miserables.



sábado 7 de marzo de 2009

Multas e igualdad ante la ley

Hace algunos años, se impuso en la ciudad donde resido una ley que autorizaba a la policía municipal a multar a aquellas personas que cruzasen la carretera por un lugar indebido. Hasta ahí entiendo que es algo perfectamente normal. El caso es que, al poco tiempo, se pudo observar una auténtica cacería por parte de los agentes municipales contra ancianas a las que les imponían la citada multa. Evidentemente, la multa -cuyo valor exacto no consigo recordar- suponía a menudo un auténtico drama para la ya más que frágil economía de una pensionista, mientras que, para otras personas con mejor situación económica, la sanción era poco menos que una anécdota del día. Y es aquí donde surge el debate: ¿Es justo que se imponga una multa de igual valor monetario a personas con muy distinta realidad económica?

Veamos otro ejemplo:

Una multa por exceso de velocidad por la que el infractor será sancionado con pongamos que 100 euros. Para un trabajador medio, esta cifra puede suponer un verdadero drama para su economía mensual y, por ello, para toda su unidad familiar, por lo que, efectivamente, deberá cuidarse bien de no cometer ninguna infracción.

Sin embargo, los lectores que conduzcan estarán más que acostumbrados a ver pasar por la carretera coches de gran cilindrada y elevado coste -normalmente audis y mercedes- saltándose los límites de velocidad y cualquier norma que exista allí por donde pasan. Si le cogen, le pondrán una multa de 100 euros. El problema es que todos sabemos que esa cantidad, para determinadas personas -normalmente los que conducen ese tipo de coche- es una cifra irrisoria. Se saltan un semáforo, pagan una propina de 100 euros y listo, a saltarse el siguiente.

Parece claro que una multa de igual cantidad tiene un efecto radicalmente distinto en unas y otras personas. Y lo que es más grave, estamos haciendo que la ley caiga con un fuerte peso sobre las personas más humildes y que, sin embargo, les de una palmadita en la espalda a los más pudientes. Por lo que, en otra lectura, se podría llegar a estar invitando y animando a cometer infracciones a los individuos de clases más privilegiadas.

¿Alguien imaginaría que una cajera de supermercado tuviese que pagar los mismos impuestos que el señor Mario Conde? -que por cierto hace pocos días anunciaba que no salía de casa sin una calderilla de menos de 3.000 euros para lo que pueda surgir...-.

Contra ello, gobiernos como el de Finlandia tienen un sistema de multas proporcionales que, en primer lugar son infinitamente más justos y, en segundo lugar, más efectivo, ya que el importe de la multa viene determinado por un porcentaje calculado a partir de la última declaración de la renta del infractor. De este modo, los individuos más pudientes sí tienen que pensarse dos veces si cometer una determinada infracción, ya que el importe de la multa no será una cantidad irrisoria "standard" sino una cifra porcentualmente similar a la que le pondrían a cualquier otra persona. Y es entonces cuando la sanción es equitativa. Y es entonces y sólo entonces cuando la ley es igual para todos, y no se ceba en los menos pudientes para dejar inmunes a los más ricos.

Como decía, este sistema de multas proporcionales funciona ya en diversos estados, y parece que el gobierno español está ya estudiando la posibilidad de implantarlo en España.

Sin duda ganaríamos -casi-todos.

Un saludo.







sábado 21 de febrero de 2009

Me gustó más el libro.

Comenzaré pidiendo al lector que haga uso de su imaginación para recrear una situación en la que dos personas conversan y se produce el siguiente intercambio de opiniones:

- ¿Te gusta el cuadro "Las Meninas" de Velázquez?
- No está mal, pero me gusta más "Satisfaction" de los Rolling Stones.

Tras oir semejante respuesta, y dependiendo del grado de benevolencia del oyente, cabrá pensar, o bien que el segundo personaje ha tenido un lapsus, o bien que es estúpido redomado.

Naturalmente es un caso que, a priori, podría parecer un tanto "exagerado" y sin duda una respuesta incoherente con la pregunta. Pero casos similares se producen asiduamente, ya no solo sin producir cierto estupor, sino con una sorprendente y no menos desafortunada aceptación social.

Me refiero a la frase que se ha hecho tan célebre al salir de ver una película: "A mí me gustó más el libro". Y a la persona que lo dice se le llena la boca. Se queda con cierta sensación de plenitud, como buscando la admiración de quien haya podido oírle, ya que, evidentemente, no era otra la intencionalidad de su comentario, que la de hacerse notar una persona culta, interesante, inteligente, exigente... alguien sin duda digno de admiración.

Y yo no puedo evitar pensar "¡tamaña estupidez!".

Obviemos el hecho de que la mayor parte de la gente que repite la dichosa frase cada vez que tiene oportunidad, no sólo no ha leído el libro que haya podido inspirar la película, sino que probablemente haga mucho tiempo que no cae una obra literaria en sus manos (por eso de "dime de qué presumes y te diré de qué careces"...)

Obviemos también el hecho de que en muchísimas ocasiones se oye decir a alguien eso de "me ha gustado más el libro" refiriéndose a películas que ni siquiera estaban inspiradas en libro alguno.

Me parece lógico pensar que es, como decía al comenzar, completamente absurdo comparar una obra de un determinado género artístico con otra obra de un género diferente. Así, a nadie se le ocurriría jamás comparar a Goya con Cervantes, o a "La Divina Comedia" de Dante con "La Flauta Mágica" de Mozart... las razones son obvias.

Entonces ¿Cómo puede llegar de pronto un iluminado y comparar una obra literaria en la que todo tipo de imaginería que se relacione con la trama proviene en su mayor parte de la imaginación del lector, con una obra cinematográfica, y como tal -por lo general- audiovisual?

Parece que se tiende a interpretar que el hecho de que una determinada película esté inspirada o basada en una novela de previa creación, induce a algunas personas a creer que estamos hablando de la misma obra, cambiándole el formato. O sea, que una novela, la puedes comprar en tapa blanda, en tapa dura, en edición de bolsillo, o en película. Y no hay nada más absurdo.

- ¿Te gustó el partido del Depor?
- Si, pero me gustó más el postre de la cena de ayer.

En fin...

Para concluir, diré que he desarrollado, con el tiempo, una tendencia a pensar que la gente que se apresura a verbalizar la frase de marras se delata a sí misma, e inmediatamente creo que no sólo ha dicho una completa estupidez, sino que además miente, ya que "no ha leído el libro". Las personas que sí lo han hecho, harán otro tipo de comentarios como "no se ajusta demasiado a la historia de la novela en este o aquel detalle" -algo que, por cierto, casi siempre sucede en las películas inspiradas en novelas-, o "no me pegaba ese actor con el personaje x..."

Y es que el hecho de decir al mundo entero que has leído, o incluso que lo haces asiduamente, viste mucho. Deberían probar a hacerlo de verdad. Viste incluso más.

Un abrazo.









sábado 24 de enero de 2009

Manifiesto "NO ES VERDAD"

Desde hace algún tiempo, vengo viendo por la red un "manifiesto" denominado "no es verdad" relativo al actual estado de la educación en España.

Será bien sabido por el lector, que normalmente este tipo de iniciativas contarían con todo mi apoyo y simpatía. No obstante, en este caso concreto, encuentro numerosos errores, tanto en el contenido como en la forma, que me desconciertan y me hacen dudar a dónde quieren llegar los autores del mismo.

Pego aquí el contenido del manifiesto, y a continuación expongo mis objeciones:

NO ES VERDAD
(Manifiesto pedagógico)

A TODAS LAS PERSONAS INTERESADAS EN MEJORAR LA EDUCACIÓN

Muchos habréis escuchado que la educación en España está muy mal. Y que la solución es simple: hay que volver a la educación de antes. Que el sistema actual es demasiado permisivo, que ya no se valora el esfuerzo y que lo que se necesita es más disciplina y respeto.

Ante esto, nosotros afirmamos que:

No es verdad que en la escuela española actual predomine un modelo de enseñanza diferente al tradicional

¿Acaso no os acordáis de las tardes dedicadas a memorizar ríos, montañas, reyes, y batallas? ¿De los exámenes sobre temas tan apasionantes como las instituciones medievales de Castilla o sobre un libro tan actual como El sí de las niñas? ¿De tantas y tantas horas dedicadas al análisis sintáctico y tan pocas a leer y escribir de verdad?

¿Por qué no se tratan temas más relevantes para nosotros ¿Por qué no se estudia más literatura y cine actual? ¿Por qué no se analizan más a fondo los conflictos políticos y sociales de nuestro tiempo, y no sólo los de hace 500 años? ¿Y por qué casi nunca se llega al franquismo? ¿Por qué apenas se dedica tiempo a algo tan significativo en la vida como la música? En definitiva, ¿por qué no tenemos más voz a la hora de decidir el temario, y por qué éste evita tantas cosas que serían de verdadera utilidad para los jóvenes?

Por qué no se nos deja escoger la combinación de asignaturas que prefiramos, como ocurre en otros países? ¿Quién no ha sentido que al escoger un bachillerato o una carrera tenía que tragarse asignaturas que le aburrían y le hacían perder el tiempo? ¿Por qué apenas hay asignaturas de libre elección? ¿Por qué siempre se presupone que los que dirigen el colegio o la universidad son los únicos que saben lo que nos conviene?

¿Por qué la mayor parte de las clases consisten en escuchar callados ?¿No sería mejor leer las cosas por nuestra cuenta y luego debatirlas? ¿Por qué se utilizan tan poco los laboratorios?¿Por qué los exámenes siguen preguntando con frecuencia por datos que uno se aprende de memorieta? ¿Si con Internet podemos encontrarlos con facilidad, para qué sirve memorizarlos? ¿No sería mejor que se integrara Internet en las clases y nos dedicáramos a resolver problemas teóricos y prácticos más complejos e imaginativos? ¿Por qué uno tiene que acatar la forma de evaluar del profesorado, sin que nuestras reclamaciones sirvan para nada?

¿No se acaba siempre premiando a los mismos: a los que reproducen literalmente los apuntes hasta la última coma?

No es verdad que en la escuela española hayan bajado los niveles de exigencia

¿Has probado a preguntar a tu padre o a tu madre cuando has tenido dudas con el dichoso análisis sintáctico, con la historia o las matemáticas? ¿No te han mirado confusos y te han confesado que en su época esas cosas eran más sencillas o no se daban? ¿Acaso no aprendemos hoy tecnología, informática, inglés o economía en el colegio, que no se ofrecían en el pasado?

Y, lo más importante, si algo fracasa, ¿por qué suponer siempre que la culpa es de los estudiantes? ¿La única solución al fracaso escolar es imponer más disciplina? ¿No sería más lógico replantearse cómo funciona el sistema?

No es verdad que los alumnos y alumnas de ahora sean peores que los de antes

¿No estáis harto de que bastantes adultos nos vean con sospecha y no confíen en nosotros? ¿De que presuman continuamente de lo mejor que eran las cosas en su tiempo? ¿De que en los medios de comunicación los jóvenes aparezcan siempre como delincuentes en potencia o alcohólicos descerebrados?

Ese desprecio, ¿no vendrá de la ignorancia? ¿No será que muchas personas apenas entienden el mundo que les ha tocado vivir, ahora que son adultos? Ante aficiones como los videojuegos, el anime, el rap, o los piercing, ¿no se muestran con frecuencia hostiles? ;¿no revela esta actitud falta de curiosidad e intolerancia?

Además, ¿no tenemos que esforzarnos hoy más, en un entorno laboral muy competitivo?;¿no sentimos todos la necesidad de aprender más idiomas, de hacer masters y cursos adicionales para tener alguna oportunidad de trabajo?

No es verdad que los docentes españoles tengan un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación en contenidos

¿Sabes que en Finlandia, el país número 1 en educación según el informe PISA, para conseguir ser docente de primaria hay que estudiar 6 años con abundantes prácticas y hacer una investigación educativa al final? ¿Sabes que el profesorado de secundaria o universidad debe estudiar pedagogía durante al menos un año?

¿Sabes cuánto tiempo se dedica en España a formar al profesorado de primaria? Tres años, que incluyen sólo diez semanas de prácticas. ¿Y cuanto debe dedicar uno de secundaria a estudiar pedagogía? Dos meses ¿Y uno de universidad? Absolutamente nada. ¿Te parece normal que a los docentes de secundaria apenas se les enseñe sobre la psicología de niños y jóvenes, cuando su trabajo está intrínsicamente vinculado con ellos? ¿O las mejores formas de enseñar cuando se dedican precisamente a eso? ¿Te imaginas que un psicólogo o un médico no conociera los mejores métodos para conseguir ayudar a sus pacientes?
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Apoya una educación diferente a la actual, pero que no sea seguir en el pasado.


Bien, ante todo este manifiesto, tengo que alegar y alego:



1º ¿Por qué no se tratan temas más relevantes para nosotros ¿Por qué no se estudia más literatura y cine actual? ¿Por qué no se analizan más a fondo los conflictos políticos y sociales de nuestro tiempo, y no sólo los de hace 500 años? ¿Y por qué casi nunca se llega al franquismo?

Porque la mejor y aún la única forma de comprender lo que sucede en el presente, es conocer primero lo que ha ocurrido en el pasado. ¿Alguien cree que se puede entender lo que fué el franquismo sin comprender el período republicano? ¿Y entender el período republicano sin comprender lo que fueron las monarquías anteriores? (Y así podemos seguir...) Es más, deberían ampliarse los límites de la docencia de Historia, y retroceder hasta los tiempos de la Antigua Grecia, el nacimiento de la democracia, sus valores, su éxito frente a las tiranías, la verdadera esencia democrática que hacía a todos los ciudadanos partícipes en la vida pública... y en lugar de eso, se critica que se cree una asignatura de "educación para la ciudadanía". Se me ocurre que los que lo censuran ansían un país de "bárbaros"....

En definitiva, que como sabrán, las horas y el tiempo en las aulas es limitado, con lo que resulta evidente que es preciso seleccionar y sintetizar los temarios. Efectivamente, el franquismo (al igual que otros muchos períodos de nuestra Historia) darían para un curso entero. Pero la asignatura de Historia en un colegio o instituto, tiene la finalidad de que tengamos una idea general y "por encima" de ciertas etapas históricas, y no de que tengamos un doctorado en un determinado acontecimiento. Para eso, señores, están los estudios POST-UNIVERSITARIOS (que ni siquiera los universitarios pueden alcanzar tal grado de especialización).


2º ¿Por qué no se nos deja escoger la combinación de asignaturas que prefiramos, como ocurre en otros países? ¿Quién no ha sentido que al escoger un bachillerato o una carrera tenía que tragarse asignaturas que le aburrían y le hacían perder el tiempo? ¿Por qué apenas hay asignaturas de libre elección? ¿Por qué siempre se presupone que los que dirigen el colegio o la universidad son los únicos que saben lo que nos conviene?

Yo personalmente, en el colegio siempre tuve la sensación de estar perdiendo el tiempo. Si por mi fuese, no habría cursado ninguna asignatura de matemáticas, al igual que muchísimos jóvenes. Asignatura que, sin embargo, y pese a lo ingrato que nos resulta a muchos, es fundamental, no sólo para aprender lo que en ella se nos enseña, ya que es probable que no usemos en la vida muchas de las cuestiones aprendidas, sino, y sobretodo, porque como sabrán ustedes, en el colegio los niños están en una fase en la que la estimulación y "entrenamiento" del cerebro es fundamental. Aprender y practicar matemáticas estimula y desarrolla zonas del cerebro distintas que las que trabajan cuando practicamos otra actividad como música, literatura, etc... Con lo cual, sigo creyendo que la impartición de las matemáticas, y reitero que para mí fue una auténtica pesadilla, es fundamental.



3º ¿Por qué los exámenes siguen preguntando con frecuencia por datos que uno se aprende de memorieta? ¿Si con Internet podemos encontrarlos con facilidad, para qué sirve memorizarlos? ¿No sería mejor que se integrara Internet en las clases y nos dedicáramos a resolver problemas teóricos y prácticos más complejos e imaginativos?

Eso es fantástico... ¿Alguien se imagina ir al médico, preguntarle, Dr., qué me pasa, y que le responda: "espera, que voy a mirarlo en internet..., no pretenderá usted que me sepa de memoria los síntomas de las enfermedades...!!!" . Coincidirán ustedes conmigo que la situación seria grotesca. Es preciso saber cosas de memoria, señores... Y para ello es preciso tener esa memoria. Por lo tanto, es fundamental entrenarla en los años de formación.

4º ¿Acaso no aprendemos hoy tecnología, informática, inglés o economía en el colegio, que no se ofrecían en el pasado?

En los tiempos de mis padres no conocían los ordenadores... difícilmente podrían estudiar informática. Además, a diferencia de ellos, y por fortuna, cuando yo estaba en el instituto, podía mantener conversaciones en inglés, lo que me fué de gran ayuda. Supongo que no estarán ustedes en contra de ello. De todos modos, aunque como ustedes dicen pudo haber habido un cambio cuantitativo, creo que este cambio no necesariamente ha sido cualitativo.

5º ¿No estáis harto de que bastantes adultos nos vean con sospecha y no confíen en nosotros? ¿De que presuman continuamente de lo mejor que eran las cosas en su tiempo?

Me temo que esto no es algo nuevo de esta generación ni de la anterior ni de la otra. Ya en tiempos de Aristóteles se hablaba de los jóvenes como irresponsables, alocados, inconscientes, insensatos, y más lindezas. O sea, que el mismo que nos llama algo, ha sido llamado lo mismo en su momento. No es que lo aplauda, naturalmente, pero tampoco pensemos que somos una generación de víctimas...

6º Ese desprecio, ¿no vendrá de la ignorancia? ¿No será que muchas personas apenas entienden el mundo que les ha tocado vivir, ahora que son adultos? Ante aficiones como los videojuegos, el anime, el rap, o los piercing, ¿no se muestran con frecuencia hostiles? ;¿no revela esta actitud falta de curiosidad e intolerancia?

Bueno... yo más bien creo que es algo más sencillo (aunque quien quiera puede pensar en conspiraciones o extraterrestres...) sencillamente, y como decía antes, es algo que, lejos de ser nuevo, ha ocurrido desde siempre. Y la respuesta, en mi humilde opinión, no es igualmente nada nuevo, sino algo tan simple, como que el ser humano tiene la manía de criticar o atacar aquello que envidia o aquello que puede suponer una amenaza. El hombre viejo, envidia al joven y a su juventud, y puede verlo como una amenaza. Por tanto, y como síntoma de debilidad, lo ataca.

7º ¿Sabes que en Finlandia, el país número 1 en educación según el informe PISA, para conseguir ser docente de primaria hay que estudiar 6 años con abundantes prácticas y hacer una investigación educativa al final? ¿Sabes que el profesorado de secundaria o universidad debe estudiar pedagogía durante al menos un año?
¿Sabes cuánto tiempo se dedica en España a formar al profesorado de primaria? Tres años, que incluyen sólo diez semanas de prácticas. ¿Y cuanto debe dedicar uno de secundaria a estudiar pedagogía? Dos meses ¿Y uno de universidad? Absolutamente nada. ¿Te parece normal que a los docentes de secundaria apenas se les enseñe la psicología de niños y jóvenes, cuando su trabajo está vinculado con ellos? ¿O las mejores formas de enseñar cuando se dedican precisamente a eso? ¿Te imaginas que un psicólogo o un médico no conociera los mejores métodos para conseguir ayudar a sus pacientes?

Por primera vez estoy de acuerdo. Pero vuelvo a insistir en un punto anterior: ¿Te imaginas un psicólogo que no sepa de memoria cómo llevar una terapia, y que cuando acuda a él un paciente se ponga a buscar torpemente entre manuales para ver por dónde seguir?


En fin, que estoy de acuerdo con que hay que mejorar la educación. Es más, creo que la educación, como principal pilar de la sociedad y del desarrollo humano, nunca puede ser considerada lo bastante buena. Ahora bien, creo que este manifiesto, por justa y noble que sea la causa que parece pretender defender, es un compendio de infortunios.

Que no se ofendan los autores.







jueves 5 de julio de 2007

"MILEURISMO"

Hace algunos meses que llevo contemplando con cierta mezcla de preocupación, fascinación e indignación, cómo de un tiempo a esta parte, un nuevo término nos invade y figura en todos los rincones de los espacios televisivos, periódicos y en nuestras conversaciones cotidianas: "MILEURISTAS".

Lo primero que he de mencionar, es que este término suele ser usado por determinados sujetos cuya realidad económica se encuentra muy por encima de este "mileurismo", y se refieren a aquellos cuyo salario se encuentra en torno a esta cifra con un cierto tono de compasión y con expresiones que suenan a palmadita en la espalda, cuando no despectivas. En cualquier caso se refieren a esos "mileuristas" como a seres de una extraña y lejana realidad, mas propia de la ficción que de la vida real.

Dice el refrán que "la ignorancia es muy atrevida". Y dice bien.

Mi primer gran encontronazo con esta suerte de individuos tuvo lugar hace aproximadamente un año:

Me encontraba en un hotel de Madrid, en una reunión de la empresa para la que entonces trabajaba. Cuando llegó la hora de comer, todos nos dispusimos en la mesa habilitada para tal efecto en el salón del citado hotel. En una situación en la que como en tantas otras a lo largo de mi vida mis despistes me juegan malas pasadas, me entretuve entusiasmado en una conversación con un compañero, de modo que cuando quisimos tomar asiento, todos los comensales estaban ya en la mesa, quedando solo dos espacios libres... justo enfrente a los jefes. (Mi primera sorpresa fue que estos no hubiesen sido los primeros en ocuparse por algunos compañeros ávidos por subir en el escalafón de la empresa, pero este es otro tema...)

Nos sentamos, les reímos las gracias (solo las primeras), y comimos poco y bebimos menos por lo incómodo de la situación. Charlamos de muy diversos particulares, hasta que llegó el momento del tema que da nombre a este artículo.

Entonces, en un alarde de humanitarismo, los presentes "jefes" de la empresa tuvieron a bien expresar casi al unísono la siguiente locución: "es que no entiendo cómo alguien puede vivir con mil euros al mes... ¡Pobres mileuristas!"

Pues bien, quizá mi querido lector no encuentre nada grotesco hasta este punto, pero posiblemente cambie su opinión en cuanto mencione que este servidor y el conjunto de sus compañeros allí presentes, teníamos por entonces un salario (puesto por esos mismos que se sorprendían de que alguien pudiese vivir con 1000 euros) inferior a los 800.

Tras esta experiencia personal que me resultó especialmente insultante (pero no por ello menos reveladora), pasaremos a analizar más a fondo la situación.

Diariamente podemos contemplar en todos los medios de comunicación referencias a los "mileuristas". Obsérvese que siempre que se usa el término, nos dan a entender que hablan de las capas más bajas de la sociedad, los que menos cobran, los menos pudientes, pobrecillos, aquellos que tienen que llegar a fin de mes con la "mísera" cifra de mil euros.

Una vez más, somos testigos por una parte de un gran desconocimiento de la realidad social, y por otra de un gran ejemplo de manipulación mediática.

Tiempo atrás, con la brillante ayuda de algunos compañeros, realice un estudio sobre los salarios y condiciones de trabajo en la ciudad donde resido. Tras ciertas investigaciones, concluimos que al menos el 60% de nuestros conciudadanos (tirando siempre por lo bajo) subsisten con un salario a veces muy inferior a la ya famosa cifra. Por citar algunos ejemplos: 7.000 teleoperadores subsisten con salarios que oscilan entre los 500 y los 800 euros. 14.000 trabajadores de hostelería, entre los 600 y 900 euros aprox. Un incalculable número de auxiliares administrativos, personal de oficina, comerciales, etc... cuyos salarios se encuentran en el mismo rango que los anteriores...

Los datos nos dejan muy claro que quizás esta realidad en la que los "mileuristas" son esos pocos jóvenes inexpertos malpagados que "están empezando" y con lo que es casi justificable que cobren "tan poco", no solo no sea tan real como nos quieren vender, sino que constituye una atroz mentira: por una parte no son “tan pocos”, sino que se trata de una mayoría. Por otra, la cifra salarial que pretenden tachar de “baja” no es tan baja comparándola con la realidad de los salarios medios. (Si en este punto alguien hace uso de las “estadísticas oficiales”, cabrá mencionar la máxima: “La estadística es la ciencia que cuando tu tienes cuatro bicicletas y yo ninguna, entiende que cada uno de nosotros tiene dos bicicletas”… Luego la estadística MIENTE en su favor).


Tras este tipo de "desinformación", de manipulación de la realidad, se encuentra implícito un claro mensaje con el que pretenden hacernos pensar que la situación económica de la mayoría de las personas es maravillosa, que los que tienen dificultades para llegar a fin de mes son sólo una pequeña minoría. El hecho de pertenecer a una minoría (o en este caso de creer que se pertenece a una supuesta minoría) crea en el individuo una cierta sensación de haber hecho algo mal, incluso de autoculparse de su supuesto fracaso, ya que lo deseable para éste sería pertenecer al grupo considerado “normal” (presuntamente mayoritario), económicamente acomodado. De modo que la madre de familia que tiene que sacar adelante a sus hijos con 600 euros mensuales, es conducida a sentirse parte de una minoría, además relacionada con gente mucho mas joven e inexperta que ella, creándole un "complejo social" que le conduce a asumir su situación como un fracaso personal y a menudo a sentirse única culpable del mismo.

¿Cual es el objetivo de este tipo de manipulación social? El objetivo claro, es el de hacernos ver y creer en una "realidad ficticia" que oculte una realidad mucho más cruda y sobretodo incómoda para ciertos sectores, ahora sí, minoritarios, de la sociedad, tales como:

-Brutal pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores tras la llegada del euro.

-Continuada subida de precios en contraposición con el estancamiento del salario de los trabajadores.

-Crecimiento de la desigualdad en el reparto de los bienes y el consiguiente crecimiento de las desigualdades sociales.

Frente a esto, tenemos una vez más un supuesto motivo por el que alegrarnos: La economía española crece sin parar. Evidentemente volvemos a encontrarnos ante otra insultante cortina de humo.

En un entorno como el anteriormente descrito, se nos repite hasta agotarnos que debemos estar contentos porque la economía de nuestro país se encuentra en una situación de continuado crecimiento. Eso si… por mucho que crece cada día, el salario de la mujer que con 600 euros tiene que mantener a sus hijos o de cada uno de los conciudadanos con ingresos similares a los que aludíamos anteriormente, no se ve afectado.

Y evidentemente, esto nos lleva a preguntarnos: “¿Dónde está pues el motivo de la alegría para un ciudadano de a pie?¿Debe suponer un motivo de júbilo para la ciudadanía el hecho de que mientras unos se mueren de hambre, los más pudientes tengan cada día más y más sin que nosotros podamos, empero, levantar cabeza?” Aquí no faltará la miserable respuesta del no menos miserable individuo que se atreva a tachar estas cuestiones de “egoístas”.

Me despido con una cita que he leido en algún sitio y me he guardado en el pequeño cajón de mi memoria:

“Vivimos en un mundo en el que miles y miles de personas se mueren de hambre mientras unos cuantos viven rodeados de lujo y, si protestas, te llaman envidioso”.







miércoles 18 de abril de 2007

Las facilidades para adquirir vivienda

Hace unos años salieron a la venta en la ciudad de A Coruña unas viviendas de Protección Autonómica; en teoría y según muchos, el único modo de que un currante de a pie pueda acceder a la propiedad de un piso.


Como por aquel entonces aún creía en los Reyes Magos, me pasé por las oficinas de ventas para ver qué se me ofrecía.

Me recibió un señor muy bien vestido y altamente atento que comenzó a felicitarme por la decisión de acudir a ver con mis propios ojos aquella magnífica oportunidad que se había abierto para mí (y semejantes).

Comenzó enseñándome el piso piloto. No nos engañemos... no era "la casa de tu vida" ni el piso con el que siempre había soñado de un modo mas o menos realista, pero... ¡que cojones! era una magnífica oportunidad que los buenos señores del Estado y la Xunta (aún por aquel entonces de Don Manuel) ponían a mi alcance para hacerme pasar de ser un miserable currela con una tienda de campaña, a ser todo un propietario de una vivienda digna.

Así, que pensándolo bien, y asumiendo con gran realismo que jamás tendría acceso a una oportunidad mejor (nuestro hombre se había preocupado mucho de repetírmelo) le fui cogiendo cariño al piso piloto. Incluso de pronto me sorprendí a mí mismo imaginándome correteando con mis retoños (juro que hasta ese momento jamás me había planteado la posibilidad de tener criaturas) por el pasillo que comunicaba el pequeño salón con el resto de habitaciones.

Total, que el comercial hizo bien su trabajo.

Cuando como decía, estaba decidido a gritarle sonrientemente a mi anfitrión un "no se hable más, ¡me lo quedo!", éste me invitó a tomar asiento frente a una pequeña mesa donde parecía tener datos de "la dolorosa".

Me preguntó cuánto cobraba... casualmente había llevado encima una copia de mi última declaración, con lo que teníamos datos precisos de mis ingresos (juro que no defraudaba a Hacienda, que al fin y al cabo somos todos.... ¿o no?)

Tras analizar brevemente el documento, me felicitó. Primeramente me pregunté con qué huevos un tío con un traje caro y aspecto de no pasar precisamente hambre me felicita por tener un salario de mierda como era el mío. Creo recordar que incluso me inundó una imperiosa tentación de mentar a la madre que lo parió. Me contuve.

Inmediatamente después, el gentleman procedió a la explicación de sus felicitaciones: Mi sueldo estaba justo en el límite (creo que cobraba unos 600 euros, o algo menos) para poder acogerme al máximo de las subvenciones estatales y autonómicas.

O sea, ¡que encima me salía de puta madre! Por un momento hasta me alegré de ser pobre, algo que nunca pensé que podría llegar a hacer... En fin.

Toda mi "alegría" se tornó en indignación cuando el elemento comenzó a aportarme datos sobre la hipoteca que trataré de resumir lo más brevemente posible.

Mis ventajas por cobrar una miseria, y el hecho de acogerme (por los pelos, eso sí) al máximo de las ayudas tanto estatales como autonómicas, se reflejaban de la siguiente manera:

Como cobraba sólo 600 euros, y contando como dije anteriormente con las ayudas estatales y autonómicas, me tocaría pagar mensualmente durante los próximos 25 años.....

(TACHAAAAAAAAN.... llegados a este punto, ruego al lector que trate de imaginarse un sonido de redobles de tambores, tal y como hacen en los circos antes de que un payaso se pegue la ostia padre al precipitarse erróneamente contra el suelo de una piscina que en realidad estaba vacía)

¡¡¡550 Euros!!!

Mi sentido práctico y optimista me llevó a pensar que después de un cuarto de siglo sin un duro para comer, terminaría con una figura estupenda... y hasta podría buscarme un futuro en las pasarelas. (PUAJ)

En definitiva, me dejaban 50 pavos al mes para vérmelas con la vida real, esa que trae facturas, gastos, imprevistos... y sin contar con que los obreros, aunque sólo sea de vez en cuando, también tenemos que comer. Total, que las ayuditas del Estado, de la Xunta y de su puta madre, quedaban en evidencia como otra mentira más de nuestro querido Sistema.

Por si a alguien se le ocurre pensar en la posibilidad de comprar el piso y alquilarlo después para ir pagando la hipoteca, os anticipo que por contrato estaba prohibido todo tipo de alquiler o venta en un plazo de ya no recuerdo cuantos años, so pena de quitarte el inmueble.

Total, que ¿para quién son esos pisos? Para los de siempre: los nenes con papis ricos (los nenes ricos en definitiva) que pudiendo justificar unos bajos ingresos (lo cual no tiene por que ser cierto) tienen el respaldo económico de sus papás para pagar la hipoteca. O sea, que los pobres pagamos impuestos para que se construyan pisos a los ricos, y encima argumentando que son precisamente viviendas para nosotros. ¡¡¡Manda cojones!!!

Sobre esto tengo discutido mucho, porque aún hay quien lejos de querer ver la evidencia, parecen querer justificar que efectivamente, sí se puede vivir con 50 euros al mes durante 25 años. También tengo claro que muchos de estos jurarían la existencia de marcianitos ninfómanos antes de poner en tela de juicio la "honestidad" del Estado, la honraded de sus gobiernos, o en definitiva el decadente sistema burgués que nos burla continuadamente.

Acabo de recordar a algunas ancianas del lugar donde me crié, que para justificar la veracidad incuestionable de algo, solían recurrir a la solemne frase: "es cierto porque sale en la tele!".

En fin, que hoy he venido algo cabreado tras una discusión sobre el tema, y me he decidido a plasmar unas líneas en el blog.

Un abrazo.

(Pdta: sigo sin plantearme la adquisicion de una vivienda)